El adjunto es demasiado grande: parte el PDF en vez de machacarlo
El correo rebota, la sede electrónica no acepta más de 10 MB y comprimir deja el escaneo ilegible. Partir el PDF en trozos que quepan te salva la entrega.
El correo vuelve en dos segundos: “no se ha podido entregar, el archivo adjunto supera el límite”. Gmail corta en 25 MB, Outlook en 20 y muchos servidores de empresa bastante más abajo. Los formularios son peores todavía. Hay sedes electrónicas que no pasan de 10 MB y no te lo dicen hasta que has rellenado los quince campos anteriores.
Tienes dos salidas: que el archivo pese menos o que sea más corto. Casi todo lo que se lee por ahí va de la primera.
Cuándo comprimir no vale
Comprimir funciona tirando detalle de las imágenes, y en muchos documentos ese cambio compensa. En otros no. Una escritura escaneada donde el sello del notario tiene que leerse. Las fotos de obra de un informe pericial. Un manual técnico de 300 páginas en el que los planos son justo lo que importa.
Y luego está el caso en el que comprimir ni siquiera te saca del apuro. Un escaneo de 90 MB que baja a 40 sigue siendo un archivo de 40 MB, y para bajar de ahí tienes que dejar las páginas hechas un cuadro.
Partir el documento se salta ese dilema. Cada página sale tal cual entró, solo que repartida en varios archivos.
Dividir por peso en lugar de por páginas
| Dividir por número de páginas | Dividir por peso | |
|---|---|---|
| Qué eliges | «Cada 20 páginas» | «Por debajo de 9 MB» |
| Qué obtienes | Trozos de pesos dispares | Trozos que caben todos |
| Veinte páginas escaneadas | Pueden ser 3 MB o 40 MB | Siempre por debajo del límite que pongas |
| Adivinar | Sí, y lo repites | Nada |
| Bueno para | Un informe con capítulos | Un adjunto que rebota una y otra vez |
| Dónde | Dividir PDF | Dividir por peso |
Cortar por peso, no por número de páginas
Cortar por peso, no por número de páginas
Reader tiene una herramienta para dividir PDF por tamaño hecha para esto. Le pones un tope en megas y va llenando cada trozo hasta ese tope; cuando la página siguiente no cabe, cierra el trozo y abre otro.
La unidad es la página entera, nunca se parte por la mitad. Por eso los trozos salen desiguales: uno puede llevar 40 páginas de texto y el siguiente solo 3 porque son escaneos a color a sangre. La herramienta no reparte páginas, reparte bytes.
Por defecto viene con 25 MB, el clásico de Gmail, y tienes atajos de 5, 10, 20 y 25. Si el formulario que te está dando guerra tiene otro tope, escribes tú el número.
Cómo va
- Abres la herramienta y sueltas el PDF. Se queda en tu equipo, no se sube nada, que es la razón de que el trabajo lo haga el navegador.
- Pones el límite: un atajo o el número que necesites.
- Le das a dividir y esperas. Con documentos grandes tarda unos segundos porque está construyendo y pesando cada trozo de verdad, no calculando por encima.
- Miras la tabla antes de descargar nada. Cada trozo aparece con su rango de páginas y su peso real en MB.
Esa tabla es lo que más conviene mirar. Son los megas medidos, no una estimación, así que si pone 23,4 MB el archivo que acabe en tu carpeta de descargas pesará 23,4 MB.
Si todo cabe en un solo trozo te descargas un PDF normal. Si hay varios, te llevas un ZIP con los trozos numerados en orden (contrato-part-01.pdf, contrato-part-02.pdf…). Mándalos en correos separados y di en el asunto cuál es cuál, o quien los reciba los abrirá en el orden que le apetezca a su gestor de correo.
Cuando una página no cabe ni sola
De vez en cuando hay una página que pesa más que el límite entero. Un escaneo a 600 ppp, una foto aérea a toda página, un plano exportado a resolución de imprenta. Ahí no hay nada que partir, porque las páginas no se dividen.
Esa página va en un archivo para ella sola y sale marcada con un aviso, en la tabla y encima de ella, antes de que descargues. El aviso importa: devolver un archivo por encima del tope sin decirlo es exactamente lo que hace que el correo rebote otra vez. Cuando lo veas, pasa esa página por Comprimir PDF o asume que esa hoja viaja por otro camino.
Qué se queda por el camino
Las pérdidas son reales y conviene tenerlas claras:
- Los marcadores y el índice del documento no sobreviven. Los trozos son documentos nuevos hechos con páginas copiadas, y el índice pertenece al documento, no a las páginas.
- Los campos de formulario dejan de comportarse como formulario. Se siguen viendo, pero la capa interactiva que los une no se copia. Si necesitas un formulario rellenable entero, no lo partas.
- Los metadatos del documento no viajan. Título, autor, palabras clave: los trozos empiezan limpios. Para mucha gente eso es una ventaja, y si prefieres ver qué llevaba dentro antes, revisar los metadatos ocultos de un PDF es cosa de un minuto.
- Los archivos con contraseña se rechazan. Quítasela con Desbloquear PDF y luego lo partes.
Dos cosas prácticas más. La suma de los trozos pesa algo más que el original, porque las fuentes y las imágenes que compartían varias páginas hay que volver a incrustarlas en cada trozo que las use. Y la herramienta admite archivos de hasta 50 MB; por encima de eso, comprime antes de partir.
Antes de darle a enviar
Apunta por debajo del límite, no justo al límite. El servidor de correo añade una capa de codificación al adjuntar el archivo, así que un trozo de 24,9 MB puede llegar a la pasarela pesando algo más de 25 y rebotar igualmente. Pon el tope en 20 cuando vayas contra Gmail y dejas de jugar a la lotería.
Y si quieres comprobar por tu cuenta que un documento así de sensible no ha salido de tu portátil, abre las herramientas de desarrollo con F12, mira la pestaña Red mientras divides y verás que no pasa nada. O quítale el wifi al portátil y hazlo sin conexión. Hay más formas de verificar que una web no sube tus archivos, y merece la pena conocerlas antes de fiarte de cualquier herramienta con un contrato delante.
Preguntas frecuentes
Mi PDF no cabe en un correo. ¿Qué hago primero?
Prueba a [comprimirlo](/es/comprimir-pdf/), porque el peso casi siempre está en las imágenes y un escaneo suele encoger bastante antes de que nadie lo note. Si sigue sin caber, o si es un documento cuya calidad no te puedes permitir perder, divídelo por peso en vez de degradar el conjunto hasta hacerlo papilla.
¿Por qué dividir por peso y no por número de páginas?
Porque las páginas no pesan lo mismo. Veinte páginas de texto son unos cientos de kilobytes; veinte páginas escaneadas pueden ser cuarenta megas. Elegir «cada 20 páginas» te da trozos de peso imprevisible y acabas repitiéndolo. Elegir «por debajo de 9 MB» te da trozos que caben, a la primera.
¿A qué tamaño debo apuntar?
Por debajo de 10 MB pasa casi en cualquier sitio. Gmail admite 25 MB y Outlook 20, pero los adjuntos se codifican para el transporte y se inflan alrededor de un tercio al salir, así que un archivo de 24 MB puede chocar con un límite de 25 y rebotar. Los servidores corporativos suelen estar aún más bajos.
¿Y si una sola página pesa demasiado?
Entonces ninguna división la arregla, y una herramienta que te la devuelva callando te está preparando otro rebote. Esa página necesita compresión antes, o el documento tiene que ir por un enlace. Un archivo escaneado de 300 páginas no va a convertirse en un adjunto de correo, y apretarlo hasta que quepa solo produce algo que nadie puede leer.